Su último viaje le ha llevado a la sabana africana. Aunque su llegada fue un poco accidentada (se quedó colgado de un árbol con su paracaídas y menos mal que una jirafa con su cuello largo le ayudó a bajar) enseguida se hizo amigo de los animales que allí habitaban y pasó un día estupendo con todos ellos. A los animales les encantó que Moli los invitara a bocadillos, porque en la sabana eso no abunda mucho, jajaja.

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